Las plataformas digitales de transporte particular ganan adeptos todos los días, Cabify llega a Colombia en medio de un momento álgido y violento. ¿Soluciones a la vista?

Por: Andrés A. Gómez Martín.

La sociedad colombiana se caracteriza por cientos de cosas, la violencia es una de las características que más se hacen notar  en la vida cotidiana, las ciudades son epicentro del 80 por ciento de las muertes violentas y  del 79 por ciento de los accidentes de tránsito. Estas cifras no son más que datos, demuestran como la construcción y el accionar social está permeado por la violencia.

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El uso de plataformas digitales para moverse en las ciudades es una tendencia mundial, Uber, Cabify, Picap y cientos de aplicaciones más que funcionan de manera local y organizada ya generan cambios importantes en la organización del tiempo y del dinero de los clientes que las usan.

En el caso colombiano, la legislación se ha encontrado en un punto muerto; por un lado el Ministerio de Transporte ha emitido sanciones contra la plataforma Uber,  por otro lado el Ministerio de Tics se rehúsa a sacar del país  la aplicación, porque cree que no puede censurarla, además de considerarla importante para el impulso del mundo digital.

Legislar sobre este tema resulta complicado por dos razones. La primera es que el gremio de los taxis ejerce presión en el  Ministerio de Transporte, las empresas que controlan el mercado tienen poder electoral en regiones de mucha importancia, sobre todo en Bogotá y Cali, Medellín y Barranquilla.  La segunda es que este poder también influye en los legisladores que deben tomar decisiones sobre si regulan o no las plataformas y los votos que llegan desde los taxistas resultan importantes.

Basta con abrir la aplicación de Uber, el mapa nos muestra decenas de autos disponibles para llevarnos, Cabify llega al mercado y mañana ofrecerá viajes gratis durante 6 horas, este tipo de incentivos al uso son los que motivan a los usuarios a utilizar las plataformas.

Mientras el sistema de taxis tradicional se rehúsa a modificar la prestación del servicio que no ha cambiado en 50 años, la influencia tecnológica hace al menos, la vida más fácil a millones de personas que buscan tan solo transitar cómodos y tranquilos a sus destinos.