Luego de las explosiones de las baterías de del Samsung Galaxy Note 7, tecnicos de una universidad encontraron la primera solución.

Por: Andrés A. Gómez Martín.

Las baterías de litio son sin duda alguna, una de las piezas más importantes del mundo digital y electrónico. Los celulares, las tabletas, autos y cientos de dispositivos más necesitan baterías recargables. La configuración de las baterías y su desarrollo ha estado al límite, analistas del centro de estudios electronicos del Japón, han destacado algunas características que,  son las que generan explosiones.

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Por un lado tablets y celulares han aumentado la  capacidad de procesamientos de datos, las tarjetas ram,  las memorias expandibles, pantallas de ultra alta definición, tarjetas de video, sensores de movimiento y características que aumentan con cada actualización. Pero las baterías son un reto para los fabricantes, el espacio que estas ocupan aumentan en peso y las dimensiones del equipo.

Por eso se tomaron decisiones que respetaban el mercado y garantizaban ventas, como pasó en el Note 7,  pero había un problema delicado en la puesta en marcha de las baterías de litio que finalmente estallaron. Los soportes y los materiales que la constituían, reciben demasiado calor, además el diseño del celular no daba lugar  a la disipación del calor de forma rápida. Este mismo problema ocurrió con baterías de autos de Tesla.

Técnicos de la Universidad de Stanford  lograron una solución al problema, aunque no es definitiva se puede enmarcar en términos de una solución de emergencia. La introducción de un químico,  el TTP en una pequeña  cápsula se disipa por la batería y apaga el fuego en caso de incendio. En el químico puede apagar la batería en 0.03 segundos y no afecta la integridad del usuario.

El TTP es una forma de evitar quemaduras e incendios, pero es una solución Post, dejando campo para el desarrollo de una batería de grandes cualidades pero que no explote.