La política industrial de los Estados Unidos está por cambiar, ello significa una reingeniería de las políticas económicas. ¿ posible o no?

Por: Andrés A. Gómez Martín.

La incertidumbre empieza a reinar en los mercados del mundo, este lunes Donald Trump canceló la participación de Estados Unidos en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación internacional financiera.  Esta decisión, de la que ya se estaba hablando en el círculo económico de América Latina, generará  un serio remezón las políticas públicas de comercio exterior de países como Perú, México y Chile.

 

El Centro de Estudios Económicos ha realizado un estudio preliminar en el que destaca la idea de Trump, de volver a armar las fábricas en suelo norteamericano.  Hacer América Grande Otra Vez, parece más que una simple semblanza de campaña, las implicaciones en el sector tecnológico de  este lado del Canal de Panamá pueden ser graves.

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Los datos indican por ejemplo, que grandes marcas como Ford, IBM, Coca Cola, Pepsi, Esso, Texaco, AT&T, Cargill y un centenar más de empresas generan más de 23 billones de dólares de ganancias anualmente, además de 1 millón de empleos directos y 3 millones indirectos.

La apuesta industrial de los Estados Unidos desde los noventa, fue la de tercerizar la producción en países en vía de desarrollo bajo una de los postulados centrales del capitalismo, a menor precio de producción, mayor ganancia para el fabricante. La expansión de empresas americanas por América Latina creó una nueva forma de colonialismo y control sobre las economías regionales.  Aquí es en donde el tema se pone complicado, dichas economías han  construido su solidez bajo la apertura de los mercados, es decir la presencia de competidores extranjeros sobre la producción local.

Los escenarios que se calculan son varios, por ejemplo  que de llegarse a configurar una fuga de capital americano hacia su propio territorio, las bancas locales perderían credibilidad y confianza, de tal modo que los capitales ligados a inversión, tomarían otro rumbo, debilitando a los sectores financieros.

Otros de los escenarios es el fortalecimiento, aquí se plantea que, por ejemplo la industria local reaccione de buena manera al vacío que se cree con la salida del capital y la manufactura. Esta salida implica que las industriales locales se recompongan rápidamente y empiecen a crear nuevos mercados locales y regionales para llenar los vacios, sin embargo esta hipótesis es la que menos adeptos genera.

Ahora bien, en suelo americano la construcción de las fábricas que se fueron en los noventa, genera esperanza en clase obrera, pero hay algunos detalles de estructura que preocupan algunos sectores demócratas. Para mantener el nivel de ganancias que hoy en día generan las empresas transnacionales  por la producción a muy bajo costo, los sueldos no pueden ser altos, es decir que emplear a las gente americana de nuevo puede traer como consecuencia un problema que  América Latina ya se conoce muy bien, los sueldos de miseria.

Las cartas están jugadas y paulatinamente se irán destapando ¿ Caerá el castillo de naipes?